Sin duda era esa mañana el día en que las tres palomas
debían partir de su nido. La primera voló hacia lo más profundo del campo y
regresó meses después con un aire valentón y el pecho erguido. La segunda se
fue hacia el mar y regresó con grandes aventuras para contar. La tercera, ni se
diga, se fue a la ciudad, de donde nunca regresó.
jajajajjajajaja! tan hermoso! Tu adorando como siempre a la civilización!
ResponderEliminarAtt: Aleja (Odio esto, pero para ke sepas cuál aleja: la compañera de Fabián)
Hermanito, me encantan tus cuentos avicolas, seguro la polución de ciudad de mexico te los inspira; odio al mundo por amor al mismo -decia Dostoievski-.
ResponderEliminarBernarda! jaja Revelaste tu identidad... no maames jaja
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