martes, 26 de noviembre de 2013

A Roll...Mal te perdonarán a ti los contemporáneos.



Me gusta Mastroiani como a Roll aunque mi gusto es más acorde con el espíritu de Klaus kinsky, de Lee Van Cleef, de Viridiana de Buñuel. Paul Auster no está mal aunque al lado de Palahniuk parezca una vieja senil. En momentos especiales o cuando la miseria se arrastra demasiado cerca no hay como Vonnegut para que salten lagrimas felices ante el patetismo humano. En las mañanas y tomando la tierra entre las manos…Camus, Nietzsche en las temporadas demasiado tranquilas y sin sobresaltos.
 

Beirut para hacerle frente al sórdido zumbido de la civilización, cuando ya los pájaros son personajes de ciencia ficción. Pj Harvey con alcohol en la madrugada y Tom Waits para las soledades más elevadas. Yourcenar, Pessoa y Borges son excepciones y Henry Miller no dejara de palpitar con furia en el corazón de una sociedad enferma.

Fromm, Huxley y Jung me acompañan desde que solo los seres extraordinarios despiertan en mi algún sentimiento.

Donde esta Anita Ekberg, donde Anaïs Nin, todo lo que queda sobre esta tierra son sus siluetas; gritos salvajes de entusiasmo y de dolor, porque la vida se vuelve cada vez más una cosa que soñamos a través de otros, vidas entre el celuloide y la letra impresa. Ahí se establece el último refugio de quienes escupen al viento contaminado, a los parques hacinados, a los árboles trasplantados, al paisaje domestico... quien se caga en los pájaros megáfono, en toda la fauna ficticia y acomodada a la medida de una civilización extinta antes de desaparecer…Honoris Causa.


Por: Nómada

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